Planeta difícil!

¡El mal prevalece en este planeta! Cuando me enteré me asombré, porque era joven y no tenía valores religiosos bien definidos y me preguntaba por qué habría venido a un planeta así. Pasó el tiempo y llegaron las respuestas. Realmente solo tenemos breves momentos de felicidad aquí, ya que vivimos con incomodidad, disputas espaciales y problemas de relación.

Pero la literatura nos dice que en otras vidas estuvimos en peores condiciones, por lo que no debemos desanimarnos, luchemos en todos los sentidos para mejorar un poco, basándonos en las enseñanzas del maestro Jesús. La forma más sencilla de afrontar cualquier dificultad es la oración, aquella que dirigimos al Creador, pidiendo no alejarnos de los problemas, sino poder superarlos. Fue Jesús quien nos enseñó de esta manera, porque incluso en tiempos de angustia, y hubo muchos, se volvió al Padre para fortalecerse.

Lo cierto es que Dios no da la carga más grande de lo que podemos soportar, y permite todas las dificultades que atravesamos por compromisos que tenemos en vidas pasadas o errores en esta. El otro día un amigo me dijo que siempre le agradecía a Dios por las cosas buenas que proveía y agregó diciendo que a veces Dios era judío, pero que siempre lo compensaba. Por supuesto, este amigo no tiene conocimiento de la ley de acción y reacción que nos informa la espiritualidad, pero entiende como todos que debemos creer en el Padre.

Sufrimos solo por dos motivos, es decir, por nuestro mal comportamiento en otras existencias y por estar equivocados en las actitudes que tomamos en la vida diaria. Aún nos queda un largo camino por recorrer para lograr la armonía interior, somos muy repentinos, basta con contradecirnos que dejamos que surja la ira. A menudo luchamos por conseguir objetivos y cuando llegamos queremos más, olvidándonos de aprovechar lo que hemos conseguido. Muchos pasan toda su vida estudiando para conseguir un mejor espacio y cuando se dan cuenta, han perdido lo esencial. Lo principal es estar en paz con la conciencia, porque el mundo tiene su propio dinamismo que muchas veces entrará en conflicto con nuestros ideales, lo que puede causar frustración en nosotros y las personas relacionadas si no logramos lo que buscamos.

Vamos a la intimidad de nuestros pensamientos, llevamos la inspiración necesaria para lo que queremos lograr, pero conscientes de que estamos aquí para cumplir metas vinculadas a nuestra historia de todas las vidas. Muchas cosas que perseguimos con ahínco nunca sucederán y otras, que a veces no nos interesan, se pondrán a nuestra disposición para lograrlas. Ciertamente, los que queríamos incesantemente no favorecerían nuestra evolución aquí en la Tierra. Estamos en un planeta difícil y debemos prestar atención a lo que sucede a nuestro alrededor, para que podamos lograr lo que de manera efectiva proporcionará nuestra mejora.

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Que nuestra mente sea siempre un vínculo con el Padre.