¿Podría ser peor, es realmente útil decirlo?

¿Podría ser peor, es realmente útil decirlo?

«¡No te preocupes, se pone peor!». Un dicho recurrente que solemos dejar escapar para animar a un amigo que está deprimido. Pero, ¿es realmente útil subestimar la situación a la que se enfrenta?

Todos nos hemos encontrado en una situación difícil como la pérdida de un trabajo, el final de una historia, una decepción, etc. Hablando de ello con un ser querido, probablemente te habrás perdido la famosa frase «No te preocupes, podría ser peor». Es una capa intermedia de uso muy frecuente y hoy queremos investigar su peso real.

Independientemente de si es alentador o no, la costumbre de comparar nuestras situaciones con las de los demás es un hecho, sirven como referencia. Saber que alguien más está pasando por un período complicado, quizás más que el nuestro, puede traer alivio. Como si nuestra mente estuviera desesperada por un punto de apoyo para poder decirse a sí misma «considerando todo, no soy tan malo».

Bueno, puede que te sorprenda saber que la forma de decir «podría ser peor» ha sido analizada en el campo de la psicología. Sabemos que esta es una estrategia de adaptación a la que recurrimos a menudo, pero este «salvavidas» tiene matices que conviene tener en cuenta.

Podría ser peor, podría llover

Volvemos a casa después del trabajo y el coche se avería. Salimos, ponemos el triángulo en el suelo, llamamos a la grúa y esperamos. Un poco más tarde nos decimos que podría ser peor. Podría llover. Y así nos consolamos.

Otro ejemplo: vamos al médico para un reconocimiento médico y nos diagnostican diabetes. Tenemos miedo, pero el médico, sonriendo, nos dice que no es nada, que la situación podría ser peor, que hay enfermedades mucho más graves.

Los dos ejemplos representan dos situaciones muy diferentes. En el primero, pensar que la situación no es la peor nos alivia. En el segundo caso, tal comparación solo subestima nuestra condición.

Decirnos que hay personas en situaciones más complicadas y duras que la nuestra no ayuda. Por el contrario, disminuye la realidad particular de un individuo, arriesgándose a desencadenar un sentimiento de culpa, como si no tuviera derecho a sentirse mal en comparación con los demás. Por tanto, no es ni lógico ni ético utilizar estos comentarios.

Podría ser peor, la frase que menosprecia nuestras vivencias

Ayudar y apoyar a los demás sin defraudarlos es una tarea difícil. Cuando pasamos por un mal momento, no esperamos que nadie resuelva nuestro problema o elimine nuestro dolor. Solo queremos comprensión y cercanía.

Sin embargo, a menudo nos inundan los comentarios inadecuados, al igual que «podría ser peor». Si tenemos un accidente automovilístico y nos lastimamos el cuello, que nos digan que podría suceder algo peor solo generará más angustia y ansiedad por volver al volante.

Si perdemos nuestro trabajo No es un consuelo saber que podríamos estar en condiciones aún más difíciles. Tales comentarios desvirtúan la experiencia que estamos viviendo. Es una forma de invalidar nuestras emociones y nuestra realidad comparándola con algo que no nos concierne y que no puede ni debe consolarnos. El hecho de que otros estén peor no nos hará sentir mejor.

El peligro de la vitimización

Según un estudio realizado por los doctores Shelley Taylor y Joan Wood, en la Universidad de Texas, surgió un hecho interesante. En nuestra vida diaria repetirnos más a menudo que podría ser peor no son otros, sino nosotros mismos.

La investigación ha demostrado que esta estrategia de afrontamiento psicológico no siempre ayuda. De hecho, si vivimos en una situación grave, corremos el riesgo de que nuestro papel de víctima sea crónico. Tomemos un ejemplo: imaginemos a un adolescente que fue acosado durante la escuela secundaria.

El joven se consuela pensando que las cosas podrían haber ido peor: nunca ha sido agredido físicamente. Se siente aliviado de que ni los profesores ni sus padres se hayan enterado de lo que le sucedió. Lo que el chico piensa que es una perspectiva peor, en realidad no lo es.

Con este mecanismo solo degrada su situación personal. No afronta su sufrimiento porque lo subestima, aplicando un mecanismo de defensa con el que evadir el trauma. Lejos de encontrar una solución, esta estrategia mental hace que su papel de víctima sea crónico.

En conclusión, existen muy pocas circunstancias en las que repetir que «podría ser peor» ayuda. No tenemos que esquivar el sufrimiento particular de cada situación., por insignificante que parezca.

Cualquier inquietud, cualquier dificultad, merece ser reconocida y escuchada. Si no podemos dar la debida importancia al sufrimiento de los demás, será muy difícil brindar apoyo.

  • Taylor Shelley, Wood Joan (2002) Podría ser peor: evaluación selectiva como respuesta a la victimización. Revista de temas sociales. https://doi.org/10.1111/j.1540-4560.1983.tb00139.x