¿Quiénes somos?

Cuando no nos visitamos, poco a poco nuestra percepción se ve socavada hasta que encontramos normal una vida mediocre y de calidad. Cuando no nos apropiamos de nosotros mismos funcionamos en un umbral de muy baja conciencia.

El formato de vivir dentro de ciertos conceptos planta en nosotros la ilusión de todo lo que no somos, y en muchos la idea de que pueden controlar todo. La verdad es que no somos capaces de controlar nada mientras seamos frutos inconscientes de otros tipos de control que nos controlan en ausencia.

La propuesta de despertar es actuar simultánea y conscientemente, a veces como un participante activo insertado en un contexto supuesto, a veces como un observador, pero sin perderse nunca en los supuestos escenarios.

Podemos incluso participar en ideas e ideales que no nos pertenecen, pero sólo por unos momentos y siempre con un pie en nuestra propia película existencial.

Durante los procesos terapéuticos y muchas veces cuando la persona viene en busca de terapia, puede pasar por la mejor crisis de su vida, la crisis de la interrupción, el despertar y el desapego de los escenarios ilusorios en los que se formateó. Un delicado paso a través de la sensación de un colapso, en el que la percepción momentánea es que se siente en total ruptura con la dirección de la vida misma. Mucha gente que ha pasado por la natalidad, crisis depresivas y síndromes de pánico conoce bien estos significados.

La verdad es que nacemos y permanecemos en espacios aparentemente herméticos y estructurados dentro de las más diversas leyes y sistemas. Ahora estamos dentro de algún contexto familiar, ahora inmersos en las leyes de un trabajo o alguna otra situación sociocultural que siempre exige reglas y más reglas sobre cómo se supone que debemos actuar.

Las reglas en general no son malas, al contrario, nos facilitan la vida de muchas maneras, pero no debemos olvidar que cualquier exceso puede resultar insalubre.

El mayor riesgo que podemos correr, si estamos demasiado dentro de este patrón de operación, es la distancia o incluso la falta de conocimiento de quién eres, y finalmente el encarcelamiento de lo esencial en una trama que cuando está atada también puede tomar oxígeno y ciego.

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Los procesos experimentados en EMDR ayudan a entrar en contacto con el yo interior, siempre dando lugar a importantes oportunidades de transformación. Aportando la posibilidad de un conocimiento único sobre nosotros mismos, las razones por las que nos distanciamos de todo lo que somos, de nuestro auto-rescate y las infinitas posibilidades que todos tenemos de ir más allá de lo que se nos enseñó.

¿Qué tal si te despiertas?

¡Cuanto más despierto, mejor!