Quino murió, un poco de nosotros también muere

El miércoles 30 de septiembre de 2020 amaneció más triste en Argentina. El dibujante e ilustrador Joaquín Salvador Lavado o, simplemente, Quino, falleció, a los 88 años, dejando un tremendo legado y miles de huérfanos de su talento en todo el mundo. La creadora del interrogador Mafalda, una joven preocupada por la paz mundial, que odia la sopa y ama a los Beatles, objetivamente hablando, nos dejó sin confirmar que ella no era la responsable de su partida. Quino, como su obra principal, fue inteligente, irreverente e increíble, a pesar de ser bastante tímido y reservado con su vida personal.

La cultura argentina se puede reconocer antes y después de Mafalda, antes y después de Quino. Nacido el 17 de julio de 1932 en Mendoza, provincia de Argentina, supo desde muy joven que quería ser ilustrador. Con tan solo 13 años perdió a su madre, y allí decidió estudiar en la Escuela de Bellas Artes de su ciudad natal, con el fin de hacer más técnico su arte. Luego de completar su servicio militar obligatorio en 1954, se fue a Buenos Aires para hacer realidad su sueño de convertirse en ilustrador, pues el gran capital le reservaba mayores oportunidades. La revista «Esto Es» fue la primera en publicar su primera historieta. Varios otros vehículos exhibieron franjas propias, como “Leoplán”, “TV Guía”, “Vea y Lea”, “Damas y Damitas”, “Usted”, “Panorama”, “Adán”, “Atlántida”, “Che”. , el diario “Democracia”, entre otros (todos en Argentina, por ahora). Su primer libro compilado, “Mundo Quino”, se publicó en 1963.

Mafalda, su creación más majestuosa, surge gracias a una campaña publicitaria. Fue una idea crear un personaje con la letra inicial «M» para el cliente, la empresa de electrodomésticos Mansfield. La publicidad no se desarrolló, pero Quino decidió publicar, sin embargo, a su curiosa hijita. Lo publicó, inicialmente, en “Leoplán” y, poco después, en “Primera Plana”. De estos vehículos, Mafalda pronto se difundió por todo el mundo, estampando, además de periódicos y revistas en cientos de países, otros productos publicitarios diversos que necesitaban una opinión crítica y contundente para vender sus imágenes.

El filósofo italiano Umberto Eco estaba tan fascinado por la niña con sentimientos tan humanos que, en Italia en 1969, la llamó «Mafalda, la concursante», diciendo que no era solo un personaje de cómic, sino que era, sin duda, el personaje de la década de 1970. Quienes leen a Mafalda difícilmente pueden imaginar cómo un niño puede ser tan solidario, tan puro de sentimientos y tan perceptivo. Mafalda es un poco de todos nuestros sueños utópicos, Mafalda es lo que nos hubiera gustado ser y lo que quisiéramos ser, Mafalda es nuestra alma infantil. «Interlocutor» es poco para ella. Mafalda es curiosa, inquieta, irónica, siempre reñida con la humanidad … Pero con fe y esperanza en su generación.

Los amigos de Mafalda, Manolito, Susanita, Felipe, Miguelito y Libertad, así como los padres de Mafalda, en sus 40, terminan las historias de una manera imponente y sugerente. Es imposible leer un solo cómic de Mafalda, así como es imposible odiar a un personaje (hasta la tonta de Susanita, que no piensa en los pobres y sueña solo con ser madre, tiene su gracia y su belleza). Guille, el hermano pequeño de Mafalda, enamorado de Brigitte Bardot, también es una gracia.

El libro “Toda Mafalda” fue el deleite de varios jóvenes y adultos de los años 90 y 2000, ya que contenía 645 páginas con absolutamente todas las tiras ya publicadas, hasta entonces. La película «Mafalda», animación con doblaje icónico, en español, también impresiona y emociona.

Tabla de contenidos

También te puede interesar
  • Descubre la relación entre periodismo y literatura y sorpréndete
  • Celebre la libertad de lectura en el Día Nacional de la Lectura
  • Descubra si los libros influyen en su vida

Mafalda es encantadora, Quino es encantador. Mezcla de arte y creador, realmente son hija y padre. El pensamiento de Mafalda es el pensamiento de Quino. Perder a Quino es decir adiós a un artista clásico, pero también contemporáneo. Quino, en su timidez, fue el dibujante e ilustrador más noble de Argentina, compitiendo por el título latinoamericano, quizás con Mauricio de Sousa, de nuestra Turma da Mônica. Pero no nos corresponde a nosotros elegir quién es el más grande. A nosotros nos toca exaltar a Quino y la magnitud de su obra. Por siempre Joaquín Salvador Lavado, por siempre Quino! Sus cómics críticos, políticos, agudos y astutos serán eternos, en nuestra memoria y en nuestro corazón.