Reconcíliate contigo mismo

Cuando la vida está patas arriba, ¿qué hacer? No poder seguir adelante con nada, ni terminar lo que empezó.

¿Cómo organizarse?

Insistir en lo que no funciona, querer que las cosas sean siempre como las imaginamos.

Vamos ser realistas!

Aceptaremos nuestra realidad actual y no nos mentiremos a nosotros mismos.

Por nuestros dolores, nuestros sufrimientos, necesidades, frustraciones, experiencias no tan buenas, terminamos creando miedos, bloqueos, incluso enfermedades psicosomáticas, y todo esto impide que todos sean felices.

De ahí el pesimismo, la depresión, la culpa, la desconfianza, nos tratan cada vez más severamente, y surgen una serie de sentimientos negativos.

A veces atacamos e incluso atacamos a aquellos que amamos, verbal y no verbalmente.

Ahora, el mejor reconocimiento viene de nuestro interior.

Sí, nuestra propia aprobación.

Al aceptar nuestras limitaciones, damos el paso principal para estar bien con nosotros mismos.

Mientras seamos duros con nosotros mismos, esta batalla interior y horrible nos consume y destruye.

Empezando a cuidarnos poco a poco, mejoramos, alejamos los pensamientos negativos y nuestra autocrítica se vuelve positiva.

Podemos basarnos y buscar referencias en el otro, hasta ahora todo bien, pero no hay comparaciones, cada persona es única.

Cuando entramos en nuestro interior, abriendo los ojos de la mente, nos encontramos con un espejo, y ese espejo refleja todo, lo bueno y lo no tan bueno, pero hay virtudes, porque todos las tenemos.

Somos imperfectos, por eso estamos aquí.

Debido a la falta de amor en nosotros, tendemos a transferir nuestro conflicto a los demás, las personas cercanas que son importantes para nosotros.

Antes de tener compasión por los demás, hágase a sí mismo, reúnase, perdónese, acepte la bondad, practique la comprensión.

Aprenda a perdonarse a sí mismo.

Al reconectarnos, permitirnos renacer, despertar, podemos cambiar para siempre lo que no era bueno para nosotros, lo que nos impedía ser felices.

Nuestro peor enemigo somos nosotros mismos.

Podemos y tenemos condiciones reales de transformación, de superarlo todo y de liberarnos de lo que nos hace mal.

Solo por hoy, solo por ahora, solo por ese momento, funciona, porque es todos los días que obtenemos las victorias.

Seamos honestos con nuestros propios sentimientos, porque nuestro cuerpo se expresará de una manera saludable o no saludable.

Transformando el fracaso en victoria, las pérdidas en las conquistas y los sacrificios necesarios, solo así adquirimos experiencia. Y las experiencias emocionales, materiales, físicas y económicas nos preparan para perfeccionar lo que nos llega.

La oportunidad de cuidar nuestro amor propio, nuestro aprecio personal, es parte del principio de todo.

La persona más cercana a mí soy yo.

Todo depende de cómo miremos, percibamos, el lado positivo de las cosas. Para los más serios y difíciles, es posible encontrar consuelo y acogida y tener una vista diferente a la que se nos presenta.

No más sufrimiento.

Basta de mentirte.

No más engañarse a sí mismo.

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Vamos a abrir las puertas del corazón, la mente, la vida y llegar primero a reconciliarte contigo mismo.

El llanto parará, el daño hecho está en el pasado, lo aparente se vuelve real, las tormentas se calman, lo que estaba junto se separa, lo que se separó está junto, lo que no se resolvió se resuelve, en fin , nada puede impedir nuestro cambio, mientras estemos reconciliados con nosotros mismos.

Ha llegado el momento, y es ahora, de amarnos más.

¡Gratitud! Namo Amituofo! Namaste!