Reflexionando sobre los puntos de vista

Con la era de las terapias holísticas y el descubrimiento de una espiritualidad sin dogmas, pero libre y dirigida hacia lo bueno, lo bueno y lo bello, en busca de la paz y el equilibrio interior, basada en la comprensión de la Verdad y la búsqueda de la expansión. de conciencia, innumerables personas se han hecho adeptas a la expresión “punto de vista” para demostrar que, en una sociedad todavía llena de prejuicios y manipulación de creencias personales, la opinión personal tiene tanto valor como la opinión colectiva, coincidente, sin puede ser descuidado, ignorado o disminuido por el enfoque que establece.

Respetar el punto de vista del otro, verlo como parte de su realidad en el mundo, a partir de su historia, su aprendizaje, en definitiva, su verdad, nos pone en una situación menos conflictiva y nos permite aceptar más fácilmente que somos. personas con diferentes puntos de vista. Solo esto calmará muchos conflictos y nos permitirá vivir más armoniosamente entre nosotros.

Por otro lado, sin el cuidado adecuado, la autoobservación y la atención constante, la práctica de “cada uno con su opinión” puede colocarnos en una zona de comodidad egoísta, donde no los aceptamos o al menos nos esforzamos por considerarlos valiosos y transformando para nosotros las opiniones y puntos de vista de los demás. Opiniones que podrían poner en jaque una o más visiones limitadas de nuestra realidad y propulsarnos a un nuevo nivel de conciencia, más expandido, además de subir los peldaños de la escalera evolutiva.

Como en la realidad humana todo tiene más de un lado o versión, la expresión “es solo mi punto de vista” también se ha convertido, en algunos análisis, en una forma muy cómoda para que las personas se acostumbren o incluso se acomoden a una forma limitada de ver el mundo y comprender situaciones sobre nuevos matices, sin el ejercicio de la empatía, desde un esfuerzo consciente.

El objetivo de debates sanos de opiniones contrarias nunca ha dejado de ser fundamental para que haya equilibrio y evolución de la propia cosmovisión individual, favoreciendo precisamente la expansión de la conciencia, que es lo que tanto buscamos. Pero para escalarlo, debemos hacer un esfuerzo consciente para comprender cuándo algo es una cosmovisión limitada y egoísta y cuándo es una cosmovisión expansiva y liberadora, que nos muestra cuánto podemos estar desperdiciando grandes oportunidades para ensanchar nuestro punto de vista, desde el momento en que bajamos la guardia. Esto se debe a que parte de la resistencia que podemos poner para mirar el mundo a través de los ojos de los demás puede representar un escape inconsciente, para preservar creencias y valores que durante mucho tiempo nos han protegido como mecanismos de supervivencia social que hemos desarrollado desde la infancia por nuestro ego.

La resistencia a renunciar a nuestros puntos de vista es el foco de este texto, querido lector. Para quienes se privan de debates saludables, encuentran formas de terminar conversaciones por su propia resistencia, o incluso el orgullo de estar equivocados, justifican tener un punto de vista propio y no renunciar a él, se niegan a reflexionar sobre el presentación de una “nueva verdad” por parte del otro y limita tu propio estado de conciencia a expandirse, entrando no solo en una zona de confort y autoboicot, incluso puedes entrar en una inercia evolutiva, dependiendo del nivel de resistencia involucrado.

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Por eso mismo, el propósito de este análisis es provocar que nuestra mente reflexione y se dé cuenta de cuánto podemos resistirnos a renunciar a nuestra realidad, nuestras luchas, nuestras verdades, nuestros juicios, nuestras notas, nuestras críticas destructivas, de nuestros dogmas y creencias limitantes, con el fin de involucrarnos en la expansión de nuestro mundo interno, de manera que podamos observar el mundo externo de manera empática, pacífica y humilde.

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