Resignación

La resignación es una actitud precedida de paciencia que nos da la condición para afrontar los retos de la vida. Esta preciosa virtud nos eleva al punto de prever las bienaventuranzas prometidas por Jesús, llevándonos al consuelo que necesitamos.

Conscientes de que el Espíritu es inmortal, pueden fortalecer nuestra fe y esperanza, que serán los cimientos que guiarán nuestra existencia. Sin embargo, tenemos mucho que perseverar para llegar a ese estado de ánimo, ante las dificultades que imponen nuestras imperfecciones.

Renunciar al egoísmo y al orgullo, dar paso a la humildad, son desafíos a superar en el primer momento. Sabiendo que este camino es arduo, busca la práctica de la reforma íntima sin acomodaciones, pero por etapas. Nunca lograremos grandes progresos rápidamente. Es un proceso de afilado del interior como el corte de un diamante en un trabajo diario.

El esmeril del tiempo se encargará de cumplir esta tarea, haciendo brillar nuestra luz, según Mateo 5, 13-16: “Brille, pues, tu luz delante de los hombres, para que vean tus buenas obras y glorifiquen a tu Padre que está en el cielo ”.

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En el Evangelio según el Espiritismo, capítulo V, punto 12, encontramos: «Bienaventurados los que lloran porque serán consolados». (…) Por lo tanto, debes alegrarte de reducir tu deuda con Dios, permitiéndote saldarla ahora, lo que te garantizará tranquilidad en el futuro.

¿Cuántas veces bendice la “medicina amarga” como instrumento para la recuperación de nuestra salud? El dolor se vuelve temporal cuando vemos el efecto que nos traerá felicidad. Es en este viaje brevemente afligido que nos reconfortamos y seguimos adelante.

Nunca está de más recordar que estamos cosechando el fruto de la semilla que plantamos y que la elección depende totalmente de nosotros. Parafraseando a Guimarães Rosa, “quien eligió la búsqueda no puede rechazar el cruce”.

El libre albedrío nos permite distinguir el camino a seguir. La Divina Misericordia permite que nuestro propio juicio surja de la conciencia, que nos alerta de las iniquidades cometidas, por lo que el sufrimiento de la resignación resultará en la sublime elevación del alma. Si se entiende como castigo, la revuelta será motivo de su recrudecimiento.

También tenemos en el libro Estude e Viva, psicógrafo de Francisco Cândido Xavier y Waldo Vieira, de Espírito Emmanuel y André Luiz, en el Capítulo de Resignación y Resistencia: “De hecho, es necesario estudiar la resignación para que la paciencia no lleve a resultados contraproducentes ”.

La resignación implica humildad, pero nunca debe ser un instrumento de acomodación. Seguir buscando la mejora sin importar los contratiempos es prueba de perseverancia y determinación por alcanzar el ideal que se colima. (La paciencia es el camino de toda sabiduría).