Salud mental: un bien escaso en el mundo posmoderno

La Organización Mundial de la Salud (OMS) no define ni ha cerrado el concepto de Salud Mental, pero las Ciencias Psicológicas y Médicas lo definen como “bienestar físico, psicológico, mental, espiritual, social” y, en mi interpretación – fecha venia tan importante -, incluyo el bienestar económico.

Pues bien, hay que pensarlo como a mediados de 2020, en una era también llamada posmodernidad o sociedad líquida (rápida, inútil y fluyendo entre los dedos …), con tantos deseos y demandas internas y externas, en la que el capital y el mundo tecnológico domina el mundo, con la deshumanización del ser humano en el que se mezclan los conceptos neurofisiológico, psíquico, emocional y de mercado acerca de lo que el ser humano realmente necesita, quiere o quiere?

Un mundo en el que muchas personas literalmente mueren de hambre y enfermedades tan primitivas y otras gastan sutilmente miles de dólares en ropa, autos, celulares y dispositivos tecnológicos, muchas veces desechables y líquidos, como las relaciones, la familia, las emociones, los comportamientos y los sentimientos. La generación actual (tan inteligente en tecnología) nace totalmente insatisfecha con lo que es y lo que tiene.

Freud, a principios del siglo XIX, creó una técnica y un método de tratamiento para las enfermedades llamadas «nervios», con el objetivo principal de curar el habla de las neurosis de la época, como la histeria, la parálisis psicosomática, las psicosis y las perversiones.

Sin embargo, no olvidemos que la naturaleza del ser humano siempre ha sido la misma desde su creación, es decir, desde el punto de vista de la ontogenética, filogenética, bioquímica y sistema nervioso central, no ha cambiado (existan iPads y ordenadores o no). , siempre ha sido y será el mismo. Sus necesidades de convivencia, relaciones, aprobación, instintos básicos, impulso, protección y supervivencia son las mismas desde los neandertales.

¿Cómo podemos pensar en términos de Salud Mental ante tales demandas de un mundo interno y externo en el que el capitalismo salvaje prevalece en un mundo y los gobiernos se dominan, esclavizan, oprimen y aniquilan entre sí? ¿Un mundo en el que los diagnósticos psiquiátricos, el mercado y los beneficios de la industria farmacéutica se han puesto de moda y la comercialización de síntomas y enfermedades mentales crece cada vez más?

Un mundo en el que la esclavitud pasa de la patologización de la conducta humana al dominio de las llamadas redes sociales.

Cuando Freud, Jung, Nietzsche, Schopenhauer, Dostoiévski, Machado de Assis, Juliano Moreira, Zygmunt Bauman, Nise da Silveira, Melanie Klein, Anna Freud, Goethe, Paulo Amarante, Maria Santiago, Carlos Torres, Bert Herring y tantas otras joyas intentaron hablar Sobre el comportamiento humano, los genios de la tecnología intentaron dominar incluso los pensamientos, modas y formas de pensar, sentir y actuar del ser humano.

¡El mal del siglo, la Depresión! ¿Por qué tanta tristeza y sus consecuencias serotoninérgicas, endorfínicas, adrenérgicas y noradrenérgicas? ¿No sabemos ya todo sobre nosotros y el mundo? ¿No son suficientes las aplicaciones informáticas como “Google” para hacernos pensar sin tanta angustia y rapidez? ¿No piensan por nosotros?

¿Vida o supervivencia?

¿Qué pasa con los llamados Trastornos del Estado de Ánimo que la Depresión es entre otros trastornos como Ansiedad, Bipolaridad, Fobia, Pánico y otros Trastornos como Hiperactividad, Déficit de Atención, Trastornos de Personalidad, Trastornos de la Alimentación y el clasificado y nombrado en nuestra Nosografía y Etiología Psiquiátrica perfectamente adecuado en nuestros manuales de Trastornos Mentales y con la medicación adecuada para cada uno de ellos ¿Qué nos falta?

Por no hablar de las psicosis, el suicidio, las perversiones sexuales… ¿Cómo se puede conseguir este raro bien que no se vende ni se compra hoy en día llamado Salud Mental?

Para hablar de Salud Mental tenemos que acercarnos al reverso de la misma, que son las Patologías, y así ver cuánto estamos en una Epidemiología Mundial de Enfermedades Mentales.

¿Cuál es el límite entre el absurdo, la locura y la cordura?

¿No estamos avanzando hacia una deshumanización del ser humano cuando ponemos celulares y tabletas en manos de bebés y niños para que no funcionen y nos mantengan callados o cuando somos torturadores o víctimas de una situación en la que la familia de pensamiento está llena? de enanos?

Nuestros jóvenes se están matando …

¿Cómo reflexionar sobre este tema de tanto valor en una sociedad posmoderna y conflictiva?

Salud mental: un bien tan escaso en el mundo posmoderno, tiene como objetivo arrojar un poco de luz y conciencia sobre nuestros pasos.

Ahora bien, si el ser humano está cada vez más insatisfecho consigo mismo y con el mundo que le rodea y siempre ha sido el mismo desde que fue creado en su origen instintivo, animal y espiritual, ¿qué podemos insertar de estos argumentos garabateados propuestos?

Si el ser humano es psicoanalíticamente un sujeto de carencia, del inconsciente, un sujeto deseante, que se distingue de los animales porque habla, puedo decir que los animales tienen instinto porque satisfacen su necesidad de un objeto específico y el humano tiene pulsión porque nunca sabes lo que quieres, tu objeto de deseo es indeterminado – ¿por qué creemos que con un clic podemos solucionar nuestras vidas?

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¿Cuál es el lugar del habla y las palabras en la vida del ser humano?

¿Cuál es el lugar del discurso del sufrimiento y el dolor en la vida del humano que necesariamente sufre?

Así, creo que la Salud Mental del Individuo está intrínsecamente enraizada en factores como el equilibrio mental del ser, una buena dosis de tolerancia a las frustraciones de la vida (que en la actualidad es sumamente rara), somos seres que lo queremos todo para ayer, pero no estamos satisfechos con casi nada en la vida.

Y para completar de forma superficial lo que significa para mí lo que es la Salud Mental, reflexiono que también sería un equilibrio entre el ello, el ego y el superyó freudiano, y no puede faltar una buena dosis de buen humor ante el sufrimiento y el dolor inherentes. a la existencia humana.

Ahora pasemos a las cosas simples de la vida.

Como el discurso es arduo e incierto, te sugiero solo algunas consideraciones para que aprecies con sencillez en busca del humanismo que creo que llevo dentro de la Salud Mental:

  1. Hablar. Hablar. Contar. RELACIONAR;
  2. LEER;
  3. Pensar. No con la cabeza de los demás, sino con la tuya propia;
  4. Conocete a ti mismo. Refleja. Meditar. Orar. Orar. Hacer terapia (independientemente de la línea);
  5. Conviértase en uno con la naturaleza: usted y Dios son parte de ella, plantas, animales, bosques, ríos, mares, flores. TENGA MAS CONTACTO Y ENTONCES DIME;
  6. Busque su bienestar físico: alimentación, sueño, deporte, cultura, ocio;
  7. Cultivar el silencio y la falta de imágenes;
  8. Ámate a ti mismo y a los demás;
  9. Sobre todo, trata de amar la vida y quién es exactamente tu identidad. Busque su identidad, incluso si otros la odian;
  10. Mata la culpa, el remordimiento, el castigo dentro de ti;
  11. Encuentra tu camino espiritual;
  12. Cuida de tu familia y tus relaciones.

Si alguna de estas recomendaciones, muchas de las cuales quizás ya esté cansado de leer y escuchar, sirva, estoy contento; si no, encuentra tu camino, eso trae tu propia salud mental y bienestar en este mundo loco, hermoso y cósmicamente perfecto.