Sentirse menospreciado por los demás, ¿qué hacer?

Al sentirse menospreciado por otros, ¿qué hacer?

Sentirse menospreciado por su pareja, familia o jefe es agotador. ¿Cómo salir de estas situaciones?

Sentirse menospreciado es un sentimiento muy común y, seamos sinceros, pocas realidades duelen tanto como no sentirse apreciado.

¿Es este un signo claro de falta de autoestima? Tal vez. Sin embargo, hay un aspecto innegable en esta situación: el ser humano necesita sentirse parte de algo o de alguien. Como seres sociales (y emocionales), La confirmación y el reconocimiento de aquellos a quienes valoramos es un alimento esencial..

Esperamos que a nuestro socio. Dar y recibir cariño, admirar y ser admirado por la persona que amamos y sentir su apoyo es un pilar indispensable en la pareja.

Este tejido psicológico es el cemento de la unidad familiar, así como a nivel profesional. Saber que se valora lo que hacemos fortalece la imagen tenemos de nosotros mismos. Entonces, ¿qué ocurre si todo esto falla?

Sentirse menospreciado por los demás y no saber cómo actuar

La razón por la que tendemos a sentirnos disminuidos siempre proviene de nosotros. Estamos programados, por así decirlo, para relacionarnos socialmente con quienes nos rodean., casi en cualquier momento.

Cuando nos percibimos en una situación inferior, suena una alarma. Las liberaciones de organismos cortisol en la sangre, por lo tanto, nuestros niveles de alerta aumentan. Ocurre, por ejemplo, cuando notamos que nuestros padres prestan más atención a nuestro hermano mayor. O cuando el compañero no le da peso a esa poca atención que le prestamos.

El cerebro necesita un refuerzo externo para sentirse equilibrado y sentirse aceptado por el grupo social al que pertenecen. Así, la gratitud, una palabra de agradecimiento o los gestos diarios de cariño son inyecciones de dopamina capaces de fortalecernos y hacernos sentir que todo va bien. Si esto falla durante mucho tiempo, surgen el miedo y el sufrimiento.

Si nuestra pareja no nos aprecian

Sentirse menospreciado en una relación suele ser una fuente de tensión e incluso de ruptura.. En algunas situaciones hay ciertamente una devaluación real por parte del otro. ¿Qué podemos hacer?

Primero, debe considerar si su necesidad de refuerzo o apreciación es excesiva. En algunos casos, factores como la inseguridad o la baja autoestima nos llevan a esperar demasiado de nuestra pareja. Del mismo modo, la búsqueda frenética de la aprobación externa revela una escasez de la nuestra. Intentemos pensar en ello.

Por otro lado, es posible que la pareja realmente nos esté menospreciando. En este caso es necesario abordar el tema y aclarar, aportando ejemplos de la realidad.

También sería bueno especificar qué esperamos: agradecimiento, respeto, complicidad, apoyo… Si nada cambia, tendremos que tomar una decisión. No sentirse apreciado en el campo sentimental es una muerte emocional lenta que no merecemos.

Sentirse menospreciado por los demás, pero especialmente en la familia.

La depreciación, o incluso el desprecio, por parte de los miembros de la familia es perjudicial en todos los niveles. Si los hemos vivido desde la infancia debido a padres que nos han menospreciado de muchas formas, los efectos se sentirán durante décadas. La principal consecuencia es la baja autoestima. ¿Qué hacer en este caso?

Cuando son los miembros de nuestra familia quienes nos menosprecian, el primer paso es deja de prestarles atención para traerlo de vuelta a quien probablemente hemos descuidado durante demasiado tiempo: nosotros mismos.

Una herida que ha durado décadas hay que suturarla con el hilo del amor propio. Para reparar el desgarro, necesitamos fortalecer nuestra autoestima, identidad, autoconfianza y autoeficacia.

Ha llegado el momento de apreciarnos a nosotros y a nuestros proyectos. Una familia que no nos aprecia o que nos desprecia tendrá que pasar a un segundo plano, a una distancia saludable. Quien convierte la devaluación en un hábito ejerce una forma de abuso sobre los demás.

Sentirse menospreciado por el jefe

Pasamos casi un tercio de nuestra vida en el lugar de trabajo. Estar inmersos en un contexto en el que nos sentimos despreciados o subestimados tiene en última instancia un alto precio psicológico. Hay quienes sostienen que la devaluación del capital humano es una característica de nuestro tiempo.

Son habituales aspectos como la brecha salarial entre hombres y mujeres, la mala valoración del potencial individual del trabajador, los bajos salarios o las malas condiciones laborales en general. ¿Qué podemos hacer?

No recibir la debida consideración en el trabajo provoca baja motivación, estrés y mal humor en general. Debemos tener cuidado de no llegar a situaciones extremas que pongan en riesgo nuestra salud.

Conclusiones

Cualquiera puede sentirse menospreciado por los demás. Cuando sucede, tenemos que empezar por nosotros mismos. A veces esperamos que otros nos ofrezcan lo que nosotros mismos no nos damos.

Pero si nuestro grado de autoestima y autoestima es suficiente y existe un problema real de devaluación, debemos abordarlo. No se recomienda mantener esta sensación por mucho tiempo porque desgasta, duele, oxida y socava.

Tendremos que resolver la situación con asertividad, reclamando lo que todo ser humano merece y necesita: respeto y aprecio.