Sin Fronteras

Vivimos en un planeta donde se reconocen 193 países. Estas naciones surgieron en diversas formas: acuerdos, guerras, costumbres de permanencia, dictadores, entre otras. En la Tierra está presente una dualidad conocida: el bien y el mal. Resulta que convergieron en una cosa: un solo gobierno, pero con propósitos muy diferentes.

El llamado “Nuevo Orden Mundial” tiene como objetivo transformar a los habitantes de la tierra en hijos de una misma nación, facilitando así su control, debido a que no sería necesaria la intervención, el diálogo con otros jefes de Estado. Una doctrina, un lenguaje, un dictador bastarían para imponer a todos lo mismo: sumisión masiva y desconocimiento. Esto se ha intentado algunas veces en nuestra historia, incluso recientemente, pero la luz está prevaleciendo.

Por otro lado, un gobierno para todos los habitantes de Gaia, quizás encontrando de hecho lo que se hizo allí en sus inicios: Pangeia. Pan significa todo, y Geia es Gaia: sería la totalidad de la Tierra unificada, sin la necesidad de moverse por los mares. Probablemente no sea la intención de la Jerarquía anexar los continentes, pero el propósito nunca murió y pronto sucederá. Todas las razas son de la misma familia, siendo descendientes de la misma madre.

El rango de ascensión va más allá de este planeta o de un mero sistema. Como dijo Hermes: «Lo que está arriba es como lo que está abajo». Todos son hijos del Universo, la patria única, una familia celestial. Dentro (y debajo) de cierta estrella no hay nada más que una pequeña división de los hermanos, en este caso son una nación: la Tierra. Así como es una raza: la raza humana.

La razón por la que esto aún no ha sucedido en la Tierra es que el hombre fue tomado por el ego y pronto se olvidó de sus hermanos. Y lo peor: empezó a perseguir lo diferente, desde su perspectiva, mientras otros se aislaban, siendo hermanos de unos pocos. En los últimos tiempos, la tecnología ha distanciado demasiado su relación, pero quizás sería necesario tocar fondo para ver la realidad: todos somos uno.

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Las conquistas, las guerras, las invasiones no son más que la ilustración del “caparazón” del ego del Hombre, que ha creado fronteras ficticias a lo largo de la historia y eso ha provocado que los hermanos se distancien. Es su libre albedrío irrevocable, sin embargo su Madre ya ha sufrido demasiado, ahora tomará el control y dejará a sus hijos, los que quedan, bajo la tutela de un Padre soltero, pero también bajo una esfera central pedagógica y unificadora: el amor.