Síndrome de Down e inclusión en el aula

El síndrome de Down es una alteración genética resultante de un error en el proceso de división celular, cuando un feto se está desarrollando dentro del cuerpo de la madre. En ese caso, en lugar de que esa nueva persona tenga dos cromosomas en el par 21, tendrá tres.

Lo que parece ser un cambio irrelevante en la organización celular, sin embargo, puede manifestarse en esta persona como ojos oblicuos, manos proporcionalmente más pequeñas que las de los demás, cara redondeada, dificultades motoras, problemas cardíacos, baja estatura, tendencia a enfermedades como el hipotiroidismo y la diabetes. , mayor riesgo de infecciones y deterioro intelectual.

Si bien no es posible rehacer la división celular, es importante que la persona que padece síndrome de Down esté acompañada de médicos durante toda la vida, para evitar que se desarrollen los problemas de salud mencionados anteriormente. Es importante tener en cuenta que el síndrome de Down no es una enfermedad y no debe tratarse como algo para curar.

Después de aprender un poco más sobre qué es el síndrome de Down y cómo puede afectar a una persona, reflexionemos sobre cómo debería funcionar la inclusión de los niños con el síndrome en las escuelas. ¡Sumérjase en el tema y amplíe sus conocimientos!

¿Cómo afecta el síndrome de Down al aprendizaje?

Al hablar de escuelas y síndrome de Down, debemos recordar que esta alteración genética provoca un deterioro intelectual, manifestado por el retraso en la articulación del habla, por ejemplo. ¿Significa esto que los niños con el síndrome nunca aprenderán y que no deberían ir a la escuela? ¡No!

Una persona que tiene síndrome de Down tiene un perfil de aprendizaje diferente al de una persona que no lo tiene, y las escuelas deben adaptarse a esto. Este perfil de aprendizaje debe entenderse para que la educación sea inclusiva para todas las personas. A continuación, ¡comprenda más sobre esto!

Para comprender el perfil de aprendizaje de un niño con síndrome de Down, veamos qué facilita el proceso de aprendizaje. A partir de eso, sabremos qué estrategias pueden aplicar las escuelas, los maestros y las familias en la enseñanza. ¡Revisa!

Facilitadores del proceso de aprendizaje

El síndrome de Down hace que sea más fácil para una persona aprender de imágenes y gestos. Por lo tanto, es probable que copie los movimientos y actitudes de otras personas, utilice signos y gestos y le resulte fácil realizar ejercicios prácticos cuando aprenda algo.

Es importante tener en cuenta, sin embargo, si el niño en cuestión no sufre de ninguna discapacidad visual, lo que puede ocurrir cuando existe tal alteración genética. Los signos de esto son ojos llorosos, temblor de las pupilas, caminar con vacilación y objetos que se acercan en la cara, por ejemplo. En este caso, el niño debe colocarse en las primeras sillas, entregar los textos impresos en letras más grandes y coloridas y usar bolígrafos de colores oscuros al escribir.

Si el niño tiene una discapacidad auditiva, también es posible hacer pequeños cambios para atenderlo mejor. Hablar directamente con el niño, resaltar el principio y el final de la oración, usar gestos y señas y repetir frases o palabras son formas de asegurarse de que todo se escuchará y se entenderá.

Como las habilidades motoras pueden verse afectadas con el síndrome, es necesario desarrollar actividades que trabajen los músculos del cuerpo, como abrir y cerrar las manos, escribir en una superficie inclinada, apostar por ejercicios que favorezcan la coordinación entre manos y ojos, trabajar en la pintura. con los dedos y empuñar un lápiz de la manera correcta.

Las dificultades con el habla y el lenguaje necesitarán paciencia para aliviarse. Es necesario escuchar atentamente lo que dice el niño, darle tiempo para entender las instrucciones transmitidas, evitar un vocabulario ambiguo, reforzar oraciones con imágenes impresas y utilizar objetos para representar ideas.

Otro punto a tener en cuenta es que el período durante el cual el niño estará concentrado puede ser más corto de lo esperado. En este caso, basta con variar las actividades con frecuencia, establecer intervalos entre cada actividad y elegir tareas a corto plazo.

Siguiendo estos métodos, asegurándose de que el niño se sienta cómodo y hable con él con frecuencia, es posible evitar que actúe de manera inapropiada, ya que sabrá que está siendo bienvenido y cuidado.

Diferencia entre incluir e integrar

Las escuelas pueden y deben tomar medidas sencillas para que los niños con síndrome de Down sean incluidos en el proceso de aprendizaje. Como vimos anteriormente, se trata de cambios en la forma de enseñar que no perjudicarán a otros estudiantes y que pueden ser aplicados por buenos profesionales.

En este sentido, es fundamental comprender la diferencia entre incluir e integrar. Cuando un niño con síndrome de Down se integra a una escuela, se asume que esta institución no desarrolla nuevas formas de enseñar y atender esta diferente demanda. Es como si el niño tuviera las mismas condiciones de aprendizaje que los demás.

Por otro lado, incluir es adoptar métodos que incluyan al niño en el proceso educativo, haciéndolo llegar al mismo nivel que todos los demás, en los niveles de aprendizaje. La educación inclusiva es la forma de combatir los prejuicios y la discriminación que estos niños pueden sufrir a lo largo de su vida.

La importancia de dar la bienvenida

Según el censo de 2010, el síndrome de Down ocurre en aproximadamente 1 de cada 700 nacimientos. Esto significa que, en ese momento, aproximadamente 270 mil brasileños tenían esta alteración genética. Sin embargo, los datos del Movimiento Down de 2019 muestran que solo 74 personas con síndrome de Down se han graduado o se han graduado de la educación superior.

Los datos presentados demuestran que aún queda un largo camino por recorrer para que las personas con síndrome de Down tengan la oportunidad de desarrollar sus propias habilidades, estar presentes en las instituciones educativas y vivir en un mundo adaptado a ellas. Combatir el capacitismo es fundamental para que la sociedad deje de ver a estas personas como incapaces de ingresar a ninguna institución educativa.

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Las personas con síndrome de Down no necesitan adaptarse a las escuelas. Las escuelas deben adaptarse a sus necesidades, con métodos de enseñanza diferentes y atractivos que permitan a los niños desarrollar las habilidades que aún se pueden enseñar. El esfuerzo por promover la inclusión de estas personas en las escuelas y comunidades en su conjunto debe ser colectivo.