Superar las dificultades emocionales

rey según el autor Daniel Goleman, creador del concepto de “Inteligencia Emocional”, esto se refiere a las siguientes características:

– Habilidad de alguien para poder reconocer sus propios sentimientos y los sentimientos de los demás;

– Capacidad de automotivarse;

– Capacidad para gestionar positivamente nuestras emociones y emociones que conciernen a nuestras relaciones.

Es muy difícil para alguien desarrollar estas cualidades sin ayuda. Los cursos, lecturas y conferencias pueden ayudarte a encontrar algunas alternativas. Por lo general, nos saboteamos, alegando una serie de dificultades: falta de tiempo, presupuesto ajustado… Sin embargo, la mayor dificultad no es solo saberse cambiar lo que se debe cambiar, sino el miedo a la responsabilidad de la propia felicidad. Porque desde el momento en que nos damos cuenta de que las cosas cambiarán solo si actuamos, la incertidumbre nos asalta.

Padres, maestros, amigos, todos pasan mucho tiempo diciéndonos qué hacer. Es más cómodo estar de acuerdo – o rebelarse – con ellos, que trabajar duro en uno mismo y descubrir, con mucho esfuerzo y sufrimiento, nuestra verdad.

Una herramienta más adecuada es la búsqueda de una terapia. Un terapeuta competente no dirá “qué” hacer, al contrario, ayudará a la persona a desarrollar su propia capacidad para tomar y tomar decisiones, de la forma más lúcida posible y de la forma más adecuada al momento que está viviendo.

La opinión de los demás no dejará de tener su valor, solo no para someterla a las reglas de los demás, sino para aportar más información. De esta manera basará mejor sus decisiones o utilizará este conocimiento para despejar sus caminos.


Un buen trabajo terapéutico, siguiendo el modelo de inteligencia emocional, ayudará a incrementar las habilidades emocionales y sociales, a través de medios como:

Conciencia de sí mismo: sepa lo que está sintiendo en un momento dado y utilice este conocimiento para tomar decisiones. También se trata de reconocer y evaluar claramente nuestras habilidades, lo que desarrollará un sentido de confianza en nosotros mismos.

Autorregulación: es poder lidiar con nuestras emociones (y no rechazarlas) para que, en lugar de interferir en una tarea, puedan facilitarla. Es ser consciente de posponer una gratificación temporal, para lograr una meta mayor, controlando tu ansiedad. La autorregulación todavía se refiere a la capacidad de recuperarse de un período de estrés.

Motivación: utilice sus propios intereses y preferencias para movernos y orientarnos hacia nuestros objetivos. La motivación nos ayuda a tener iniciativa y esforzarnos por mejorar, asegurando que sigamos perseverando ante los contratiempos y frustraciones.

Empatía: tener sensibilidad para escuchar al otro, saber lo que siente el otro y comprender su perspectiva. Es poder relacionarse y sintonizar con otras personas, sean cuales sean las diferencias.

Habilidades sociales: Manejar bien las emociones en cualquier relación, reconociendo diferentes situaciones y comunidades. Significa poder interactuar evitando conflictos, utilizando habilidades sociales para persuadir y liderar, negociar y terminar disputas, trabajando en grupos de manera cooperativa.

La terapia puede ayudar a revertir una serie de decisiones y comportamientos que te han impuesto la familia, las amistades, la sociedad, etc., y que siempre han obstaculizado tu capacidad para elegir y tomar tus propios caminos, con todos los riesgos y con todos los beneficios resultantes. En la relación terapéutica de ayuda, depende del terapeuta y de usted revertir el ciclo del viejo condicionamiento y desarrollar su capacidad de autodeterminación.

La terapia puede ayudar a revertir una variedad de decisiones y comportamientos.

Desarrollar la inteligencia emocional no es un truco de magia y no garantiza la resolución de ningún conflicto. Siempre habrá algo a nuestro alrededor que no dependa de nuestro esfuerzo o voluntad de resolver. Pero ser capaz de reconocer esto como cierto evita que tu energía se dirija a intentos infructuosos y agotadores, permitiendo que se utilice en tu propio beneficio, facilitando tu vida y la de las personas que te rodean. Al desarrollar conscientemente nuestras capacidades, también ayudamos a crear un mundo mejor, más justo y humano.


Referencias

“Trabajar con inteligencia emocional” – Daniel Goleman – Bantam Books, 1998;

«¿Por qué hacer terapia?» – Luís CT de Freitas – Círculo do Livro, 1990.