Teorías de la personalidad: ¿existe realmente?

Teorías de la personalidad: ¿existe realmente?

La personalidad es un concepto clave en psicología. Pero, ¿existe realmente? ¿Qué información tenemos para decir que alguien tiene una personalidad en lugar de otra?

La personalidad es uno de los principales campos de estudio de la psicología. Sin embargo, las diferentes teorías de la personalidad tienen diferentes inconsistencias.

Nos encontramos con multitud de modelos, con actualizaciones, revisiones y críticas relacionadas, que a lo largo de los años han intentado definir personalidad. Casi como estudiar química con diferentes tablas periódicas. Intentemos entrar en este campo.

La verdadera paradoja: la existencia de la personalidad

Antes de analizar los modelos y definiciones de este concepto, naturalmente surge una pregunta: ¿Existe realmente la personalidad? ¿Podemos decir con seguridad que alguien es agradable de la misma manera que decimos que es alto o bajo?

Eysenck o McCrae y Costa dicen que sí, tanto es así que han formulado el modelo de personalidad de los Cinco Grandes, quizás el más famoso y reproducido en psicología. Esta taxonomía no solo es uno de los pilares de la psicología de la personalidad, sino también el principal modelo de referencia en los manuales de diagnóstico. También es apreciado por los aficionados al análisis factorial y otras técnicas de síntesis de información a través de procesos estadísticos. En gran medida, es el pan de cada día de muchos psicólogos.

En la vida cotidiana, sin embargo, seguramente conoces a alguien que es particularmente extrovertido en un contexto pero introvertido en otro. A veces ni siquiera es necesario cambiar el contexto, ya que es común alternar entre estas dos dimensiones a lo largo de las horas.

Hablar de personalidad ya se está volviendo un poco complicado, ¿no crees? Si tan solo pudiéramos simplificar la información y decir, francamente, que alguien es neurótico y amigable, categorizarlo y distraerlo de una manera totalmente predecible… pero con la mente no funciona de esa manera.

¿Teorías de la personalidad o ilusión?

¿Qué pasaría si nuestra creencia en los rasgos de personalidad fuera solo una ilusión, como Santa Claus o el Hada Azul, y las personas no fueran consistentes entre situaciones?

Esta posibilidad sacudió los cimientos de la psicología de la personalidad a fines de la década de 1960 cuando Walter Mischel publicó un libro titulado Personalidad y evaluación.

En el texto, este psicólogo considera varias posibilidades, pero no logra definir la psicología de la personalidad. No al menos en la forma en que Caín mató a Abel o Nietzsche decapitó a Dios. Mischel optó por una evaluación de personalidad sensible al contexto.

Mischel pensó que los psicólogos deberían centrarse en las diferentes reacciones de las personas ante situaciones específicas.

El autor afirma, por ejemplo, que en una persona deshonesta todavía podemos notar cierta tendencia a la honestidad en determinadas circunstancias. Carlo puede ser honesto cuando no obtiene una ventaja mintiendo, pero podría ser deshonesto en la situación opuesta.

¿Cómo podemos definirlo entonces? Carlo puede ser honesto cuando se preocupa por sus seres queridos, pero puede que no sea honesto cuando hay dinero en juego. Somos personas diferentes en todas las circunstancias.

Volviendo a Mischel, según este erudito, hay cinco variables a las que el comportamiento de una persona sería sensible:

  • Habilidades: En todos los niveles. Físico, intelectual, social, etc.
  • Estrategias cognitivas: formas de lidiar con situaciones y experiencias relacionadas.
  • Expectativas: las consecuencias que la persona espera de cada opción considerada.
  • Escala de valores personales y autoconcepto: acciones en armonía con nuestra escala de valores.
  • Sistemas de autorregulación: conjunto de reglas y normas a las que se adaptan las personas para regular su comportamiento.

Walter Mischel y personalidad

Las teorías de la personalidad tienen el objeto de estudio más complejo: el ser humano. Por eso es bueno hacer una clara distinción entre creencias populares y conocimiento científico.

Mischel pensó que cada comportamiento era el producto de una interacción. Qué ocurre entre la situación, la forma en que se percibe y los recursos para negociar. La consistencia como rasgo de personalidad, por tanto, se limita a situaciones específicas cuyas características más destacadas son las mismas o similares.

Hoy la psicología aún no ha resuelto la maraña de críticas a las teorías de la personalidad. Sin embargo, parece haber cierto consenso que respalda una tendencia general.

Si ponemos a Francesco frente a 100 situaciones que pongan a prueba su honestidad, podríamos obtener el porcentaje en el que es honesto y asignarle una puntuación en función del rasgo de personalidad: es honesto al 65%.

Pero, ¿hasta qué punto podemos predecir el comportamiento de Francis en una situación concreta basándonos únicamente en esta información? Podrían ofrecerle mucho dinero a cambio de una mentira. Francesco, sin embargo, nos parecerá honesto, porque no tiene problemas de liquidez ni tiene grandes aspiraciones al respecto.

El problema es que en realidad tenemos información muy limitada sobre la persona frente a nosotros, por ejemplo, generalmente ignoramos el saldo de su cuenta corriente; o tal vez sí, pero no el de su hermano que en cambio necesita el dinero.

Teorías de la personalidad vs práctica

En metodología hay una certeza malévola: podemos decir que un pueblo mide en promedio «X» centímetros, pero puede que no haya ninguna persona con esa altura exacta. En gran medida, por tanto, La psicología de la personalidad encuentra serias dificultades para aplicar modelos teóricos a la realidad.

Un joven Foucault ya era consciente de que “la naturaleza dialéctica de la relación del individuo con su entorno obliga a la psicopatología a asumir una perspectiva necesariamente ecológica, eliminando la posibilidad de considerar al individuo enfermo de forma aislada” (Novella, 2009).

En lo que se refiere a la docencia, las teorías son perfectas para ser presentadas en una presentación de Power Point en el aula, pero fuera de este contexto existen varios problemas. La teoría parece haberse agotado y ha sobrevivido en gran medida gracias al auge de la psicología positiva.

Serán los datos, que prevalezcan sobre la reflexión, los que nos orienten hacia una solución. Por tanto, paradigmas como el del IRT podrían convertirse en la cuerda que nos permita salir del pozo. Dicho esto, nos despedimos con algo de música.

Eysenck, HJ (1981). Un modelo para la personalidad. Nueva York: Springer Verlag.

McCrae, RR y Costa, PT (1987). Validación del modelo de personalidad de cinco factores a través de instrumentos y observadores. Revista de Personalidad y Psicología Social, 52 , 81-90.

J. Novella, E. (2009). El joven Foucault y la crítica de la razón psicológica: en torno a los orígenes de la Historia de la locura. Isegoría, 0(40), 93-113. doi: http: //dx.doi.org/10.3989/isegoria.2009.i40.647