Tomando una actitud, ¿qué significa?

Tomando una actitud, ¿qué significa?

¿Por qué adoptamos una determinada actitud en unas circunstancias y no en otras? ¿De qué depende nuestro comportamiento? Descubrámoslo juntos.

¿Qué significa adoptar una actitud? En general, hablamos de actitudes positivas o negativas, buenas o malas. Sin embargo, no toda la psicología social está de acuerdo con la definición del término «actitud». Adoptar una actitud va más allá de la simple definición de negativo o positivo y tiene varios elementos cuya relación es ambigua.

En general, se puede decir que se asume una actitud para una función: obtener conocimiento. Por eso, cuando nos encontramos con una persona que no conocemos, lo primero que hacemos es evaluarla y tomar una actitud hacia ella.

La información recibida, producida por nuestra actitud, nos permite evaluar a los demás y estructurar el mundo que nos rodea. Nuestra conducta, por tanto, puede entenderse como una forma de conocimiento que se construye a partir de experiencias, creencias y sentimientos.

Los factores que determinan nuestra actitud

Nuestras actitudes se componen de tres elementos: creencias, sentimientos y comportamientos. Éstas deben entenderse como las respuestas que se pueden dar a los estímulos provocados por nuestras propias actitudes.

Tomando el ejemplo anterior, si la actitud de una persona nos parece positiva, cuando nos volvamos a encontrar con él, experimentaremos sentimientos positivos como la alegría.

Estos tres elementos se refieren al ámbito cognitivo, emocional y conductual. Por ejemplo, una distinción fácilmente reconocible es la que existe entre estereotipo (componente cognitivo), prejuicio (componente emocional o afectivo) y discriminación (componente conductual).

A partir de estas tres dimensiones nace el modelo tripartito de actitudes. Basado en este modelo, nuestra actitud está determinada por cómo nos sentimos, lo que pensamos y la inclinación a actuar que adoptamos.

No obstante, existen otros modelos que nos dicen que las creencias también afectan nuestra conducta. En otras palabras, los demás elementos dependerían de lo que pensemos.

«Cuando recordamos a las personas que amamos, a veces no hacemos ninguna diferencia entre quiénes eran para nosotros y lo que deseamos que fueran».

-François Mauriac-

Adoptar una actitud: relación entre los componentes

Otro punto importante es la relación entre actitudes y comportamiento. Aquellos que afirman que las actitudes constan de los tres componentes (cognitivo, emocional y conductual) deben lidiar con el desajuste entre creencias y comportamientos.

En muchas ocasiones, de hecho, no actuamos en armonía con nuestros valores. Por ejemplo, tenemos una opinión muy positiva de una persona, pero cuando nos pide ayuda no la ayudamos.

Una de las soluciones a esta discrepancia entre creencias y comportamientos se puede encontrar en las emociones. Lo que sentimos nos permitirá combinar lo que creemos con lo que hacemos. De esta forma, si pensamos que una persona es positiva para nosotros, la ayudaremos siempre y cuando se generen emociones positivas cuando nos pida ayuda.

Otra solución podría ser referirse a comportamientos pasados. Por tanto, los comportamientos que adoptemos hoy serán los mismos que hemos tenido en el pasado. Solo ayudaremos a esa persona si ya la hemos ayudado en el pasado. Si no, no ofreceremos nuestra ayuda.

“Siempre hay algo en nuestra vida que desearíamos no haber hecho, pero lamentablemente lo hicimos. Lo único que podemos hacer es aprovechar ese error al máximo «.

-Hugo Bettii-

Otras formas de entender los tres componentes de las actitudes

Otros modelos ven la actitud como una acción única que no tiene en cuenta los tres componentes mencionados. La definición unitaria sostiene que la actitud nos permite responder a un evento de manera positiva o negativa. Los tres componentes no serían otros que las tres formas en las que se manifiesta una actitud.

Definir qué significa adoptar una actitud no es fácil, por eso usamos la definición más utilizada.

Este es el categorización de un estímulo producido por una situación en una dimensión de evaluación basada o generada por tres tipos de información: cognitiva, afectiva / emocional y / o sobre conductas o intenciones pasadas.

  • Zanna, P. y Rempel, JK (1988). Actitudes: una nueva mirada a un concepto antiguo. En Bar-Tal, D. y Kruglanski AW (Eds.), La psicología social del conocimiento. Cambridge: Cambridge University Press.