Totalmente seguro. Accesorio material. Pandemia.

Estamos muy apegados a la materia. Bienes materiales. No soportamos la idea de morir y dejar todo lo que hemos acumulado en la vida en manos de otros, y cuando acumulamos más y más decimos que es para dejarlo en manos de nuestros hijos. ¿Estarán?

En una ocasión, en una actividad mediúmnica, un desencarnado que poseía muchas tierras nos fue traído para aclararnos y guardó en una gran caja fuerte en una de sus fincas una importante suma de oro. El espíritu campesino, aunque ya no pertenecía a esta vida, permaneció aferrado a la caja fuerte, intentando abrirla y negándose a seguir su camino en la espiritualidad, situación que era difícil de resolver, ya que no creía estar sin su cuerpo físico, y se sentía como si estuvieras soñando.

Estas situaciones son comunes a suceder en el momento de pasar, porque lamentablemente estamos preparados para vivir y olvidar que tenemos un período de vigencia. Siempre basamos nuestro tiempo aquí en la Tierra en la edad de los ancianos, y durante la mayor parte de nuestra vida no nos preparamos para el paso.

La mayoría de las creencias religiosas no abordan la vida más allá de la tumba, informando a los seguidores que todo termina con la muerte y que caerán en un profundo sueño de descanso hasta el juicio final. Sin embargo, quien crea así se enfrenta a una realidad diferente.

Incluso ahora con esta pandemia que puede llevarnos de una hora a otra, como otras enfermedades repentinas, no hablamos de lo que debemos adoptar de un momento a otro. La mayoría se queja de estar distante, tener que vivir con una máscara y limpiarse constantemente, pero no intercambian información sobre estar afectados por la enfermedad y tener que separarse de sus bienes y seres queridos en un abrir y cerrar de ojos.

Ser curado de cualquier enfermedad tiene que ver con merecer. Una enfermedad que puede considerarse fatal siempre cambia nuestra forma de ver la vida. A veces pensamos que somos buenas personas para hacer obras de caridad, distribuir comida, ropa o dar dinero. Esta es la organización benéfica más sencilla de realizar, y los funcionarios gubernamentales lo hacen de forma rutinaria, ya que dependen únicamente de los recursos. Hay otras organizaciones benéficas que merecen la pena, como adoptar a un niño sin hogar, cuidar a una persona enferma o tratar bien a una persona mayor. No es suficiente ser caritativo materialmente, tenemos que ser como Jesús enseñó.

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Una palabra amable o un buen consejo también es caridad. Recordemos que Jesús siempre trató de tomar una palabra de consuelo y cuando practicaba la curación siempre instruía a no pecar más, es decir, el paciente que logró escapar de una enfermedad grave debía cambiar de comportamiento. Así continúa hoy, porque la evangelización de Jesús no ha cambiado.

Pensemos un poco más en lo que nos puede pasar de repente y tratemos de aclararnos, para que no nos quedemos atrapados en la caja fuerte. Mucha paz amigos.