Violencia psicológica de los padres sobre los hijos adultos

Violencia psicológica de los padres sobre los hijos adultos

Ser desvalorizado, manipulado, criticado, comparado… Hay muchos casos de abuso psicológico de niños adultos. Algunas dinámicas silenciosas pueden socavar completamente la vida de aquellos que permanecen subordinados a sus padres.

La violencia psicológica de los padres sobre los hijos adultos es una realidad. Manipulación, chantaje, palabras que hieren, comentarios que alimentan la misma inseguridad de la infancia. A veces, con la madurez, los lazos que duelen no se cortan ni se curan. Entonces estas dinámicas continúan destruyendo la autoestima e incluso la calidad de vida.

Hay condiciones invisibles a los ojos de la sociedad. El abuso psicológico conoce muchas formas y diferentes tipos de víctimas. Pueden ser personas mayores maltratadas por sus hijos, niños que sufren los efectos de una crianza dañina y luego hombres y mujeres que, a pesar de haber alcanzado la madurez y la independencia, siguen sufriendo la violencia de su padre, de su madre o de ambos.

¿Qué podemos hacer en estos casos? Hablar con la trabajadora social o hablar con un escritorio de escucha puede parecer ridículo. ¿Qué sentido tiene poner las mismas cartas sobre la mesa, vistas y revistas ya que tienes el uso de la razón? Hay quienes no lo toleran y quienes aceptan mantener un contacto diario con el familiar violento.

Una cosa está clara: El abusador y la víctima siempre tienen un vínculo, un vínculo que alimenta la adicción…y el miedo y, por qué no, el afecto. El afecto tóxico, es cierto; un amor envenenado entre padre e hijo es una situación bastante común y los efectos de este vínculo son intensos. Veamos por qué.

¿Qué es la violencia psicológica de los padres contra los hijos adultos?

La violencia o el abuso psicológico se define como todo comportamiento destinado a controlar o subyugar a otro ser humano recurriendo al miedo, la manipulación, la humillación, la intimidación, la culpa, la coacción e incluso la desaprobación continua.

Estas formas de agresión no dejan moretones en la piel, pero dañan la integridad de la psique. El efecto en la mente del niño, por ejemplo, puede ser devastador. Si se mantiene durante décadas, uno puede imaginar las inmensas dimensiones de la herida, las consecuencias en aspectos esenciales como la autoestima, la identidad, la confianza en las propias capacidades.

La violencia psicológica de un padre hacia un hijo adulto no aparece de un día para otro. Corresponde a una dinámica que se originó durante la infancia, lo que explica que muchas personas lleguen a la edad adulta con un «bagaje» emocional difícil; con una historia de abuso psicológico que deja, en muchos casos, la sombra de un trastorno de estrés postraumático.

La víctima suele hacer grandes esfuerzos para parecer normal.. Muy pocas personas en su entorno social son conscientes de la situación. A veces ni siquiera los amigos más cercanos son conscientes de estos maltratos, de estas dinámicas silenciosas que permanecen en el hogar.

Cuando los monstruos son los padres y consideramos normal la violencia psicológica

Cuando decimos que los casos de violencia psicológica de un padre contra un hijo adulto son comunes, la primera pregunta que viene a la mente es: ¿por qué? ¿Cómo puedes soportar una situación así? ¿No es mejor distanciarse y romper el vínculo con el abusador para siempre?

La respuesta no es sencilla: el vínculo entre la víctima y el autor es tremendamente complicado…. A veces, aunque nos encontremos en una situación dolorosa, a pesar de la tristeza, el miedo, la humillación o el desprecio, seguimos amando a los que nos hacen daño. Después de todo, son nuestros padres, y cuando representan el único modelo conocido, muchos de sus comportamientos se consideran normales.

Así que mientras el niño adulto se resiste y lucha contra una relación ambivalente de afecto y miedo, amor y odio, los padres abusivos no cambian. No es suficiente que el niño sea ahora un adulto. El desprecio, la crítica, la humillación y la manipulación emocional son armas perennes de control y poder.

El tigre no se convierte en un gatito con los años. Por lo general, necesita estar a cargo, porque es parte de su personalidad, parte de su profunda forma de ser.

¿Cuáles son los efectos de la violencia psicológica en los niños adultos?

Una de las consecuencias del abuso emocional sufrido desde la infancia es el desarrollo del trastorno de estrés postraumático en la edad adulta. Estudios comunitarios, como el realizado en la Universidad de Ultrecht y Coimbra, muestran la importancia de esta relación. La violencia psicológica que continúa en la edad adulta puede causar:

  • Relaciones emocionales problemáticas y frustrantes.
  • Baja autoestima…sentido de inutilidad, destrucción del orgullo, confianza en sí mismo, motivación.
  • Represión de las emociones, tendencia a ocultarlas.
  • Episodios de ansiedadel estrés, los trastornos del sueño, etc.

¿Qué podemos hacer?

Lo primero, es importante ser plenamente consciente de la violencia sufrida y la necesidad de hacer frente a la situación. A menudo, detrás de estas realidades se esconde una dependencia, emocional y financiera (muchos niños no pueden tener su propia casa por razones financieras).

En otras ocasiones, aunque financieramente independiente, el vínculo violento permanece en su lugar, pero de forma oculta a través de la manipulación, la crítica de cada decisión tomada o del compañero elegido, etc. Es necesario decidir que esta situación no puede y no debe continuar.

En estos casos, sólo tienes dos alternativasLo más importante es: confrontar al padre violento con la realidad y cortar el vínculo definitivamente o reducir las visitas y reducir los contactos a lo esencial.

Por último, pero no por ello menos importante, los que han sufrido violencia psicológica por parte de sus padres necesitan ayuda psicológica. Décadas de sufrimiento y humillación dejan una profunda herida que necesita ser curada. El objetivo es recuperar la autoestima y la confianza en sí mismo. para que puedas construir una vida propia, independiente, madura y feliz.

  • Dias, A., Sales, L., Mooren, T., Mota-Cardoso, R., & Kleber, R. (2017). Maltrato infantil, revictimización y trastorno de estrés postraumático entre los adultos de una muestra de la comunidad. Revista Internacional de Psicología Clínica y de la Salud, 17(2), 97-106. https://doi.org/10.1016/j.ijchp.2017.03.003