Vive bien hoy para lograr el mañana

Estamos en un período difícil, que requiere mucha disciplina, respeto por la jerarquía y aceptación del conocimiento y la ciencia de una manera que nunca podríamos imaginar.

La pandemia golpeó los cuatro rincones del planeta con una fuerza comparable a la peste negra o la gripe española, contaminando a innumerables personas, en un primer momento, con condiciones de salud que favorecieron la implicación de víctimas relacionadas con la edad y enfermedades preexistentes. Se encuentran entre las personas: los mayores de 60 años, los que padecen enfermedades cardíacas, hipertensión, obesidad, quienes padecen determinadas enfermedades respiratorias, entre otros factores. Sin embargo, las personas jóvenes, sanas y las que trabajan directamente con pacientes en hospitales están sujetas a contraer la enfermedad e incluso a morir a causa de la enfermedad.

Con todo esto, es necesario seguir las recomendaciones de distancia social que manchan el comportamiento humano, que se basa en convivir para compartir buenos momentos juntos, abrazar, besar, vivir en grupo… Muchos se sienten solos tras adoptar las medidas de distancia, ya que no lo hacen. no se puede visitar ni visitar. Incluso el derecho de ir y venir tuvo que reducirse al mínimo necesario, situación que muchos supieron adaptar al trabajo en casa; otros estaban desconectados de las empresas; otros se quedaron sin opción para llevarse su sustento a casa y necesitan el apoyo de amigos y agencias públicas.

¿Pero incluso cuándo la gente podrá soportar quedarse en el interior, ya que, incluso en otoño, el sol es maravilloso, cálido, el cielo es azul o el aire no está contaminado y la temperatura es agradable?

Todo es cuestión de conciencia, de querer realmente protegerse a sí mismo y a los que le rodean.

He estado siguiendo varios informes que muestran que, en el fin de semana del 4 y 5 de abril de 2020, aumentó el movimiento en las calles y parques de personas que iban a hacer ejercicio, pero que, inconscientemente, formaron aglomeraciones … Así, la situación se saliendo de control …

Antes pensaba que la resistencia a quedarme en casa y no entender lo que pasaba era algo que solo ocurría en poblaciones con mala escolaridad, pero en todo el mundo teníamos la oportunidad de ver a la gente enfrentando el aislamiento como unas vacaciones, yendo a playas y parques como si vivieran una época normal …

La cantidad de muertes es impactante, pero también podemos ver muchas acciones depredadoras practicadas por pseudoempresarios que buscan aprovecharse indebidamente, sin tener en cuenta la pérdida de sus clientes (incluida la vida). Se incrementaron los valores de los productos alimenticios en la canasta básica; el alcohol en gel estaba adulterado, los precios también eran abusivos, debido a la alta y baja demanda, pero un elemento vital no podía ser tratado de esta manera. La gente entró en pánico y fue a los mercados a comprar rollos y rollos de papel higiénico. Algunos propietarios de empresas famosas o importantes afirmaron que no sería necesario dejar de trabajar, porque el país necesitaba producción …

También tenemos un cierto descuido inicial percibido por personas que, jugando con la enfermedad, decían que la mejor forma de combatir la contaminación sería beber alcohol, la elección equivocada, porque el sistema inmunológico puede debilitarse y la respuesta contra la enfermedad se mantiene, luego, deteriorado.

Por eso siempre me pregunto: ¿cuál es el valor real de la vida humana? ¿Cómo hacemos para cambiar nuestros hábitos arraigados de manera tan drástica? ¿Cómo hacer entender a la gente que no se trata solo de un cambio para este momento, sino de la incorporación de una nueva cultura, de un pensamiento más colectivo, que le dé más atención a la información de quienes saben más sobre determinados temas? ¿Cómo hacer que la gente sepa aprovechar lecciones tan dolorosas como las que estamos viviendo?

Hay muchas muertes, sobre todo de nuestros mayores, muchas opciones para los que tienen más probabilidades de vivir o no, marcas que nunca se extinguirán.

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¿Y si, a partir de ahora, intentamos limpiar los pensamientos, el entorno, las relaciones y la Naturaleza? ¿Qué tal practicar el soltar objetos, las costumbres consumistas y empezar a cuestionarnos más con el «para qué»? que con «¿por qué?» ¿Qué tal si reemplazamos «tengo» con «somos»?