Viviendo en función del tiempo

Tasí para todos los seres humanos: nacer en un momento de la historia en el que las múltiples tareas, los múltiples compromisos, son parte inherente de la forma en que se constituyó la sociedad moderna.

Sin embargo, el tiempo asignado a cada tarea y los horarios de contacto con los que nos acostumbramos a vivir, marcados por horas, minutos y segundos, no son más que una convención social. No es que todo esto sea malo, porque, bueno o malo, funciona, es decir, satisfacen nuestras necesidades. Después de todo, si no sabemos qué hora es, podemos llegar tarde a nuestras citas y dejar a muchas personas esperando, quizás irritadas, porque contaban con nosotros en algún nivel, según sus respectivos contextos.


Imagen de reloj y calendario juntos

Sucede que, para la divinidad, es decir, el Todo y el Universo, el tiempo no se percibe como lo conocemos, a través de nuestra mente lógica y racional. El tiempo universal básicamente avanza en duración. No hay horas, minutos y segundos. El tiempo divino se convierte en una percepción de luz. No es lineal.

Para comprender mejor este problema, solo necesita pensar en los momentos en que se divirtió y, cuando se dio cuenta, ya había pasado mucho tiempo. O incluso cuando estaba en una sala de espera, donde el tiempo parecía negarse a pasar.

Las horas, los minutos, los segundos, o incluso los días, meses o años, son mera convención social, para llevar a la humanidad a producir y avanzar,

guiados por estándares para poder sincronizarse y funcionar, al igual que el reloj mismo, correspondiendo a las expectativas de todos acerca de asistir a algún lugar, evento, reunión y controlar la duración de esta actividad. El tiempo lineal nos da la sensación de tener el control. Sin embargo, el tiempo es diferente según la percepción de cada persona.

Aun así, elegimos vivir acorde al tiempo para progresar dentro del gran sistema social. Elegimos mirar el reloj y contar las horas, como si dictaran las reglas, las normas. Elegimos dejarnos llevar por el tiempo a lo largo de nuestros días. ¿Somos nosotros los que controlamos el tiempo o es quien nos controla a nosotros?

Imagínese viviendo fuera del tiempo lineal. Por un momento, considere retirar, por un día, su reloj y la necesidad de ver la hora.


Reloj de bolsillo tumbado en la arena de la playa, con el mar de fondo.

¿Serías capaz de orientarte solo por el momento presente, por el instante, por el ahora? s¿Pudiste ofrecer a tu cuerpo y mente exactamente lo que necesitan en función de tu percepción del hambre, la sed, el frío, el calor y la necesidad de comunicación? ¿Podrías interactuar con otras personas en esta sociedad experimentando el no-tiempo?

Vivir en función del tiempo ha enfermado a muchas personas. Miles y miles de personas viven fruto de compromisos “ineludibles”, horas de tránsito, tensiones en el desempeño del trabajo que debe dignificar la existencia del ser humano en su encarnación.

Miles y miles de personas aprendieron a contar las horas, minutos y segundos, haciendo cálculos rápidos para saber si llegarán tarde o no, para saber si entregarán o no sus proyectos a tiempo, para saber cuántas horas de sueño una noche han dormido sin. disfrutar de la comodidad del hogar, la cama, el sofá y la ducha que, al comprarlos, les cuesta mucho tiempo de trabajo.

Después de todo, esta es la ganga. Intercambiamos horas de trabajo por salario. Intercambiamos tiempo de nuestras vidas por momentos de estrés.

Y, durante el mismo trabajo que estresa al ser humano, cuenta los días que le quedan para las vacaciones, para las vacaciones reducidas, porque se vendieron, para que pudiera descansar al menos un momento, en vano. Bueno, en el día de descanso, la mente no se detiene … es un mercado, compras, día de jubilación …

La mente estresada necesita ser compensada con horas de paz. Pero la paz que se está considerando, quizás en la playa o en un viaje financiado, está llena de tráfico, gente, ruido, agitación, que el humano apenas puede descansar. Eso es porque, mientras un humano quiere descansar, miles de personas están cambiando su tiempo. Muchos de ellos en algún trabajo que va lejos de traer realización personal dando sentido a su existencia.

¿Qué es esta vida perdida? ¿Vale la pena vivir? ¿Intercambiar una vida entera por la satisfacción de hacer algo que ni siquiera te gusta, pero que necesitas, porque te dijeron que sería mejor? ¿O dijo qué? ¿Que vivir para pagar las facturas sería tu carga?

Suelta esa bolsa de piedras, querida, querida. Reconsidere sus valores. Reflexiona de acuerdo a lo que gira tu vida. Repensar según lo que vives y cambiar tu tiempo.

Esto es vivir según el tiempo. ¿Nuestra vida ha sido tan cara, hasta el punto de insistir en vivir condicionados a una rutina de estrés, retroalimentando al sistema que ha atrapado a miles y miles de personas para seguir pasando cada vez más un tiempo que no retrocede?

Después de que los niños crecen, las vacaciones se van, vender las vacaciones ya no vale la pena y las noches de sueño ya no se pueden recuperar … Después de mirarse al espejo, su cara es diferente, mayor, podrás reflexionar, comparar y decidir si las horas dedicadas a una vida ajetreada valieron la pena en comparación con las dedicadas a ver crecer a tus hijos, a visitar nuevos lugares, a caminar descalzo por la hierba del interior de las ciudades y, durante la calma de los días, escuchar el canto de los pájaros, los vientos acariciar tu rostro y la lluvia renovar tu alma.

Sí … querida, querida … ¿Cuánto tiempo tendremos que darnos cuenta de que solo depende de nosotros despertar a la locura del estrés que nosotros mismos elegimos vivir para alimentar la ilusión de estatus, de comprar, de vender, de mostrar y ¿alardear?

¿Cuánto tiempo nos falta para poder entender que la vida que tenemos que vivir es la oportunidad de transformarnos en personas serenas, mejores y pacientes?


Joven con los ojos cerrados respirando al aire libre con el cielo de fondo

¿Cuánto tiempo necesitaremos para concluir que una vida no es suficiente para aprender que debemos aprovecharla al máximo para llevar la felicidad a cada día simple pero grandioso?

Quizás, cuando llegue ese momento, todavía seas joven. Pero, tal vez crees que tienes la edad suficiente para darte cuenta de cuánto tiempo has perdido alimentando tu ego, condicionando su comportamiento a un sistema que vive para regatear por tiempo para comprar, vender y lucrar, para retroalimentar y hacer que la gente olvide que el propósito de la vida es diferente. ¿Progreso? ¿Dónde terminamos?

¿Cuánto tiempo necesitaremos todavía?