Vivir plenamente, una decisión importante

Vivir plenamente, una decisión importante

Vivir plenamente no es un estado, sino un camino en el que entendemos que valemos más de lo que hemos hecho o logrado. Significa apreciar nuestra esencia mágica y comprender que somos un bien muy preciado.

Vivir plenamente es posible si apreciamos lo que tenemos, lo que somos y lo que hemos vivido. El arte de sentirnos completos también nos permite ser emprendedores, exploradores de mejores caminos de vida con la fuerza necesaria dada por la experiencia y el amor propio, en definitiva seguros. Pocos estados psicológicos son tan poderosos y satisfactorios.

TS Elliot solía decir que la plenitud que anhela el corazón humano siempre está disponible. Sin embargo, no lo vemos. No sabemos cómo llegar a esa dimensión porque en muchos casos no captamos un aspecto fundamental: la plenitud fluye en nosotros sólo cuando nos deshacemos de lo superfluo.

Se trata de comprender que tenemos más de lo que pensamos. Debemos dejar de lado el miedo a perder a determinadas personas o cosas para descubrir que a veces podemos vivir bien sin muchas de estas realidades. Después de todo, vivir plenamente es como despertar consciente de quién eres para vivir con mayor equilibrio.

A menudo se dice que esta dimensión llega en una etapa precisa de nuestro ciclo de vida, que es producto de la madurez. En los últimos años, la atención se ha centrado en la década comprendida entre los 50 y los 60 en la que, presumiblemente, se alcanza el mayor grado de bienestar psicológico.

Sin embargo, nos gustaría subrayar que, en lo que respecta a la edad, nada es absoluto. Todos alcanzan la cima del desarrollo y la realización personal a su propio ritmo. Otros, en cambio, nunca lo alcanzan.

«Para salir de donde no estás, para llegar, hay que tomar un camino en el que no haya éxtasis».

-TS Elliot-

Viva plenamente, viva en equilibrio y satisfacción personal

Vivir plenamente no es un estado; no significa llegar a la cima de la pirámide de necesidades de Abraham Maslow, el lugar donde reside la autorrealización, y pensar que todo termina ahí, que finalmente hemos alcanzado la felicidad.

En realidad, vivir plenamente es un camino: significa ser parte activa del flujo de la vida, sentirse fuerte y capaz hacia los eventos.

Por tanto, no se trata de una dimensión de desarrollo personal fácil de alcanzar o conquistar. Las ciencias sociales tienen un gran interés en comprender por qué logramos este desarrollo en tanto tiempo. Ahora más que nunca, la psicología social investiga nuestros recursos internos para lograr el bienestar.

Daniel Kahneman, psicólogo de la Universidad de Princeton, suele decir que gran parte de esta investigación presenta un problema curioso: la gente no sabe cómo definir exactamente la felicidad. En un estudio que realizó y publicó en la revista Ciencias mostró un hecho muy interesante, que, al parecer, está claro para la mayoría de nosotros.

En su trabajo, el Dr. Kahneman nos ha demostrado que, en promedio, la gente sabe que el dinero no trae felicidad. También sabemos que la felicidad se diferencia de la realización personal. Sin embargo, la mayoría de nosotros aspiramos a esta última dimensión: sentirnos completos, realizados, en equilibrio con nosotros mismos y con la vida.

¿Cuáles son los secretos para vivir plenamente?

Vivir plenamente es lo opuesto a vivir una vida vacía. Esta última condición ocurre cuando uno está desanimado, angustiado, lleno de miedo y se siente solo. Está claro que, de alguna manera, siempre tendremos que lidiar con estas realidades psicológicas.

Sin embargo, la persona que se esfuerza cada día por vivir plenamente es capaz de gestionarlos mejor. Entonces, veamos cómo alcanzar y desarrollar esta dimensión.

No somos lo que hacemos, somos lo que llevamos dentro

Rara vez nos hacemos la pregunta: «¿Qué llevamos en nuestro ser?». A menudo nos definimos por lo que hacemos (soy enfermera, mecánico, etc.) o por lo que hemos experimentado. Para vivir plenamente, sin embargo, Sería recomendable estar atento a lo que define nuestra personalidad:

“Soy pasión, soy esperanza, soy optimismo, soy determinación, llevo conmigo la compasión por mi trabajo, llevo el amor por mi familia, me gusta quien soy y lo que he logrado”.

Sentámonos vivos en el «aquí y ahora», con todas sus posibilidades

Vivir plenamente no es un estado, es un camino y sobre todo una actitud. Significa tener claro lo que llevamos dentro y aprovechar el presente, el «aquí y ahora».

Si vivimos con pasión, nos sintonizamos con nuestra realidad y la podemos aprovechar. Asimismo, si sentimos cariño, podemos cuidarnos a nosotros mismos y a nuestros seres queridos.

Además, si somos curiosos y nos gusta aprender y probar siempre nuevas experiencias, debemos aprovechar cada segundo para vivir y sentir la vida. Se trata de encontrar el equilibrio y la armonía entre quiénes somos y lo que nos rodea.

Vivir plenamente no significa lamentar lo que nos falta o sufrir por lo que nos queda. Significa sentirse capaz de aceptar lo que no se puede cambiar, tener el coraje de transformar lo que se puede cambiar y avanzar sin perder el equilibrio personal.

  • Kahneman, D., Krueger, AB, Schkade, D., Schwartz, N. y Stone, AA (2006). ¿Serías más feliz si fueras más rico? Una ilusión de enfoque. Ciencia, 312,1908-1910. DOI: 10.1126 / science.1129688