Yoga en el mito griego de Teseo y el Minotauro

norteEn la mitología griega, el viaje del héroe en busca de sí mismo aparece en varios mitos, como los de Orfeo y Ulises, y se traduce mejor en la historia de Teseo y el Minotauro. Este mito se relaciona muy bien con camina el yogui en busca del autoconocimiento.

El rey de Atenas, Teseo comienza su viaje sacando a todos los bandidos del Ática, luego se dirige al borde del río Cefiso para realizar un ritual de purificación, conocido como bhutashuddhi, no Yoga.

El ser humano busca plenitud y felicidad.

Teseo puede verse como el paradigma del yogui, que se sumerge en el abismo de su inconsciente. Para liberar a su tierra natal del tributo que le rindió a Minos, el héroe se fue a Creta y, inspirando el amor de Ariadna, hija de Minos, logró salir victorioso. Luego le da el hilo con el que logra salir del laberinto después de matar al monstruo Minotauro.

La conducta de Teseo resume todo lo que es un héroe: nunca se detiene después de la victoria. Como los yoguis, el héroe busca más allá. Y cuanto más aterradora sea la aventura que vive, mayor será el valor de la victoria.

El Minotauro, el toro de Minos, que se caracteriza por ser nuestros monstruos internos, nuestros traumas y miedos, tenía cuerpo de hombre y cabeza de toro, su generación provenía de la relación de Pasifae, la esposa del Rey Minos, con un toro.

El laberinto por el que tuvo que pasar Teseo fue construido por el sabio Dédalo, padre de Ícaro, y por ser interpretado como la propia conciencia humana, estaba lleno de confusiones y caminos sin retorno.

Cuando la guerra entre Creta y Atenas llegó a su fin, la derrota de los atenienses costó el precio de la vida de siete niños y siete mujeres, cada siete años, para alimentar al Minotauro, que solo se alimentaba de carne humana.


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El acto de canibalismo practicado por el monstruo indica que los miedos, traumas y fobias que tengamos nunca serán inertes, es decir, se mueven constantemente en nuestro inconsciente, como un tumor que quiere expandirse. Para matar al monstruo y acabar con el mal, Teseo utiliza una espada que representa el discernimiento, es decir, nuestra capacidad de separar lo correcto de lo incorrecto, y es también la clave principal del proceso de autoconocimiento y superación del mal. nuestras propias dificultades.

Como en otros mitos, la historia de Teseo y Minotauro nos muestra lo que es común en todas las culturas, épocas y lugares: el ser humano busca plenitud y felicidad.

Los símbolos que están presentes en cada historia revelan lo que tenemos en común en los viajes exitosos: no solo a través de las acciones podemos conocer la plenitud que ya somos, sino aplicando el discernimiento y también conociéndonos a nosotros mismos a través del autoconocimiento.